• • Pese a las constantes denuncias de las organizaciones de reciclaje sobre posibles Estaciones de Clasificación y Aprovechamiento (ECA) ilegales en la ciudad, de las aproximadamente 580 registradas en Bogotá, la Administración solo ha supervisado el 4%.
  • • No controlar el servicio de las ECA estaría aumentando el valor que pagan los ciudadanos en las facturas de aseo.
  • • A pesar de las graves inconsistencias que tiene el Plan de Gestión y Manejo de Residuos Sólidos en Bogotá, la Administración no ha hecho ningún cambio de fondo en el documento técnico para subsanar las fallas.

El concejal Carlos Carrillo del Partido Polo Democrático Alternativo denuncia que a la fecha el Distrito no tiene el conocimiento real sobre el número total de Estaciones de Clasificación y Aprovechamiento (ECA) que hay en la ciudad. Asimismo, tampoco se estaría garantizando que estas estaciones cumplan con la normativa mínima para operar en la ciudad, responsabilidad que comparte la Secretaría Distrital de Ambiente, UAESP y Secretaría Distrital de Planeación.

El Cabildante afirma que las Organizaciones de Recicladores han venido denunciando ante el Distrito la existencia de bodegas, que a pesar de no cumplir con los requisitos exigidos, reportan enormes cantidades de toneladas “fantasma”. Después de la presión de estas organizaciones, el pasado 12 de enero la UAESP decidió visitar y verificar la situación en tan solo 25 de las 584 ECA’s registradas en el Sistema SUI de Servicios Públicos Domiciliarios, cubriendo solo el 4% de los casos. Sin embargo, la Administración se niega a tomar acciones de control frente a bodegas privadas que no están inscritas, argumentando que no tienen la competencia.

La falta de voluntad para ejercer control y vigilancia por parte de la UAESP, la Secretaría de Ambiente y la Secretaría de Planeación, ha abierto las puertas para que se generen fraudes en los modelos de negocio del reciclaje e incumplimientos de las normas frente a usuarios y recicladores, afectando en gran medida el medio ambiente, el bolsillo de los ciudadanos y la captación de dinero por parte del Distrito.

De acuerdo con el concejal Carrillo, a la ECA se le paga, y al usuario se le cobra por volumen pesado; así es que la desregulación y la debilidad del control incentivan las maniobras para que el aire pese. Por tanto, el cobro es cada vez más alto para los suscriptores.

Finalmente, el Cabildante insiste en que la Administración con pleno conocimiento de esta situación, no debería culpar a los ciudadanos por el valor de los recibos y sugerir que no racionalizan la producción de basuras, sino que debería asumir una transformación de fondo en el modelo de manejo de los residuos sólidos, cambiando estructuralmente el Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos.

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